13 diciembre 2008

Durante tres años, todo orgánico




Frutas, vegetales y animales pueden ser ecológicos 100%. ¿Y las personas?

Durante tres años, todo orgánico.
Johnt Tierney /NYT

A través de un fascinante experimento, realizado sobre sí mismo, el doctor Alan Greene, pediatra y escritor de Danville, California, decidió volverse 100% ecológico. Durante los últimos tres años, el doctor Greene no ha comido nada más que alimentos ecológicos, tanto cuando cocina en casa como cuando cena fuera no se toma un tentempié en la calle.
Eligió el plazo de tres años porque es el período de tiempo que tarda un animal en obtener la certificación ecológica que otorga el Departamento de Agricultura. Aunque quienes cultivan alimentos cumplen con las regulaciones ecológicas todos los días, el doctor Green se preguntaba si una persona podría satisfacer los mismos estándares, y no ha sido fácil.“No es una forma de comer que pueda recomendar a nadie porque está muy lejos de la parrilla tradicional de alimentos”, dice el doctor Greene, de 49 años, fundador de un popular sitio web sobre la salud de los niños, drgreene.com.
“Fue mucho más problemático de lo que pensaba, y eso que pensaba que sería duro. Hubo días donde no podía encontrar nada ecológico”, dice.Otros escritores se han aventurado fuera del grupo normal de alimentos, especialmente Barbara Kingsolver en Animal, Vegetable, Mineral y Michael Pollan en The Omnivore’s Dilemma. Pero lo que hace el experimento del doctor Greene especialmente notable es la duración, el tiempo que se dedica a él y su esfuerzo por incorporar la comida orgánica a las rutinas de la vida. Sus hallazgos ofrecen nuevas visiones de los problemas a los que se enfrenta el sector de la alimentación ecológica y aquellos que quieren adoptar este tipo de vida.
Los agricultores ecológicos no emplean métodos convencionales para fertilizar el suelo, controlar las malas hierbas y las plagas o impedir las enfermedades del ganado.Los métodos ecológicos a menudo llevan a costes más altos, y los consumidores pueden pagar el doble por los alimentos de esta categoría que por los productos convencionales.
La semana pasada, el consejo financiero del sitio web SmartMoney.com informó de que para alimentar a ocho personas con una comida tradicional de Acción de Gracias ecológica, un comprador tendría que pagar 259,36 dólares, una prima de 126,35, o del 75%, con respecto a una comida de fiesta normal.Para rebajar el coste de una dieta ecológica, el doctor Greene dijo que había reducido el consumo de carne. “Siempre que asciendes en la cadena de alimentación, los costes se acumulan”, dice. “Si no comes carne en todas las comidas, si la carne se convierte en un plato auxiliar y no en la pieza central, puedes llenar el plato con comida ecológica saludable más o menos por el mismo precio”, concluye.
Dudosos beneficios
Se sigue cuestionando si los alimentos ecológicos son realmente mejores para la salud. Los datos son ambiguos. Este otoño, los investigadores de la Universidad de Copenhague informaron de un experimento de dos años en el que habían cultivado zanahorias, coles, guisantes, patatas y manzanas utilizando métodos de cultivo ecológicos y convencionales. Los investigadores descubrieron que los métodos de cultivo no marcaron ninguna diferencia en los nutrientes que contenían los cultivos ni en los niveles de nutrientes retenidos por las ratas que los comían, según el estudio, publicado en The Journal of the Science of Food and Agriculture.
Pero otros estudios indican que los alimentos ecológicos contienen mayor proporción de ciertos nutrientes, casi dos veces más, en el caso de tomates ecológicos estudiados por un informe de 2007 en The Journal of Agricultural and Food Chemistry.
El doctor Greene dijo que se le ocurrió iniciar una alimentación ecológica tras hablar con un granjero de productos lácteos que había notado que el ganado enferma menos después de haber introducido estas prácticas ecológicas en su alimentación y cuidado. Se preguntó si hacerse 100% ecológico podría mejorar su propia salud.
Tres años después, dice que tiene más energía y se despierta antes. Como pediatra, está expuesto regularmente a los niños enfermos, por lo que estaba acostumbrado a contraer varias enfermedades al año. Ahora, dice, raramente está enfermo. Su orina es de un amarillo brillante, un síntoma de que está ingiriendo más vitaminas y nutrientes. El doctor Greene llegó a la meta de los tres años en octubre, pero su dieta sigue siendo ecológica. Todavía no ha decidido si seguir comiendo completamente de esta forma o suavizarla en interés del precio y la comodidad.
En su último libro, Raising Baby Green: The Heart-Friendly Guide to Pregnancy Childbirth and Baby Care (Jossey-Bass), defiende un enfoque “estratégico”, urgiendo a los padres a insistir en las versiones ecológicas de unos cuantos alimentos principales, como la leche, las patatas, las manzanas y los alimentos infantiles.La mayor sorpresa de toda la experiencia, dice, fue que mucha gente todavía no sabe lo que significa “ecológico”. “Me sorprendió el que poca gente sabe que ecológico significa sin pesticidas, antibióticos ni hormonas”, dice. “En las tiendas o restaurantes de todo el país, si preguntas si tienen algo ecológico, la mitad de las veces te responderán: ¿quiere decir vegetariano?”.

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